
Ocho propuestas para reformar el referendo
Ocho propuestas para reformar el referendo
Alberto Cortés Ramos
Pasados seis meses desde la realización del referendo sobre el TLC con Estados Unidos el 7 de octubre de 2007, se hace necesario hacer una evaluación de ese mecanismo de participación social. Desde mi punto de vista, el funcionamiento del referendo y su ejecución fue claramente deficiente en muchos aspectos lo que minó su potencial democrático. El no discutir abiertamente estas limitaciones y problemas solo contribuirá a que se mantengan las carencias y problemas actuales, lo cual lo deslegitimará o, peor aún, logrará que no se vuelva a utilizar en el futuro. Me atrevo a proponer ocho reformas concretas:
1.- Debe haber financiamiento público equitativo para las partes o pauta en todos los medios de comunicación por igual para ambas posiciones. Así funciona el referendo en cualquier democracia seria. Incluso, hasta en el plebiscito de Chile sobre la continuidad de la dictadura de Pinochet (1988) funcionó así. A la par del financiamiento público, debe establecerse que el TSE controle el contenido de los programas de opinión y debate en el SINART para garantizar acceso equitativo y gratuito de las partes y para impedir la parcialidad de estos medios. No debe repetirse una situación como la de canal 13 durante el referendo que fue el que más favoreció al Sí en su cobertura.
2.- Debe prohibirse el financiamiento privado. Primero, porque pone en condición de ventaja a la posición que tenga más acceso a este tipo de financiamiento, sea legal o ilegal. Segundo, el financiamiento privado ha sido una fuente de corrupción para que posiciones corporativas o grupos de poder económico logren imponer sus intereses particulares. Tercero, porque el TSE evidenció no tener capacidad de controlar ni el financiamiento extranjero ni la extralimitación con el límite de los donantes privados, mucho menos la creación de sociedades anónimas para que un mismo grupo o persona pudiera hacer varias donaciones más allá del tope legal. En todos estos casos, las irregularidades favorecieron al Sí.
3.- Debe prohibirse el proselitismo del ejecutivo. Es imposible que el presidente deje de serlo y opine solo como ciudadano. Eso le da una enorme ventaja simbólica, mediática, económica y política con respecto a la contraparte. Más grave es cuando el presidente y los ministros caen en la tentación de hacer promesas populistas que vinculan el voto a favor de su posición con la promesa de concreción de obra pública, tal y como ocurrió en el referendo a vista y paciencia del TSE. Esto no debe volver a ocurrir. Por ello, o se establecen mecanismos claros de control del proselitismo presidente y los ministros o se prohíbe de forma definitiva el proselitismo del Ejecutivo.
4.- Debe permitirse la fiscalización ciudadana. Debe modificarse la ley del referendo para permitir que la ciudadanía pueda fiscalizar de manera directa el proceso de votación de tal forma que no tenga que registrarse por medio de un partido político. Además, la membresía de mesa debería estar abierta a la participación ciudadana y no solo a los delegados del TSE.
5.- Debe dársele prioridad a la convocatoria ciudadana. El TSE le dio vía a la convocatoria presidencial frente a la convocatoria ciudadana, violando el principio que dice que "primero en tiempo, primero en derecho". Este precedente no debe aceptarse pues le daría una ventaja permanente al Ejecutivo sobre la convocatoria ciudadana.
6.- Debe eliminarse la tregua electoral. En el referendo pasado, los sectores del Sí aprovecharon los vínculos nacionales e internacionales que tienen con de la mayoría de los medios para hacer proselitismo a favor del TLC con formato de noticias. Frente a esto, el TSE no actuó posiblemente bajo el argumento de que hubiera sido violar el derecho a la libre información. Ante esta situación, pareciera que el único mecanismo viable para impedir que se burle de forma descarada la normativa y se deje en una situación de indefensión a una de las partes es que se elimine la tregua electoral.
7.- Deben reforzarse las sanciones para quienes coaccionan el voto. No debe quedar impune ni debe volver a ocurrir que empresas puedan amenazar, presionar y coaccionar a sus trabajadores para que voten a favor de su posición. Para ello, se deben endurecer las sanciones y fortalecer las capacidades del TSE de tutelar un derecho tan fundamental como que cada persona vote libremente.
8.- El transporte debe ser gratuito en todo el país. Se debe acabar de una vez por todas que la capacidad de movilización y transporte de la ciudadanía dependa de los recursos que tengan las partes involucradas. La ciudadanía debe tener derecho a movilizarse libre y gratuitamente a su mesa de votación. En esa línea, las empresas de transportes deberían ser obligadas a funcionar gratuitamente durante ese día como un aporte al proceso electoral.
