miércoles 19 de noviembre de 2008

Tiene razón John Carlin: en Nicaragua “reinan hoy los cerdos” de Irene Selser

Tiene razón John Carlin: en Nicaragua “reinan hoy los cerdos”
Irene Selser


Miércoles, 19 Noviembre, 2008

Célebre por sus reportajes desde el centro de los conflictos, ya sea en Tokoza o Kathehong, a escasos kilómetros de Johanesburgo, cuando el apartheid era el sello de Sudáfrica, o bien cubriendo en los años 80 para el londinense The Independent las guerras civiles en Centroamérica, el periodista británico John Carlin escribió en su espacio habitual en El País un texto preciso y contundente sobre los desmandes que está cometiendo en Nicaragua el neosomocista Daniel Ortega, cuyo régimen es calificado por Carlin como “un himno al cinismo”.

Bajo el título “El reino de los cerdos”, en alusión al libro antológico de George Orwell, Rebelión en la granja, la gran parábola sobre los autoritarismos del siglo XX, Carlin recuerda a los “jóvenes, románticos, idealistas” líderes del sandinismo que en 1979 encabezaron una insurrección que derrocó medio siglo de dinastía somocista. Once años más tarde, la revolución acabaría en las urnas por un voto popular exhausto de poner 30 mil muertos en la guerra de los “contras” y por todo tipo de carestías.

Estábamos en Managua en marzo de 1990 cuando el aún presidente Daniel Ortega juró en una plaza pública “gobernar desde abajo”, dando a entender que “la vanguardia” —siempre “preclara y combativa”— aceptaba la derrota y estaba dispuesta a comenzar de nuevo, reagrupándose desde y con las masas. Pero lo que hizo Ortega y un sector del liderazgo (muchos otros como Sergio Ramírez, Dora María Téllez y el poeta Ernesto Cardenal no tardarían en romper filas) fue diseñar el regreso al poder a cualquier costo.

Para Carlin, “dos años después de la vuelta al poder del sandinismo, no hay ni ideales, ni poesía, ni romance. El régimen que preside Ortega es un himno al cinismo. El indisimulado pirateo de las elecciones municipales quese acaban de celebrar es nada más que la expresión más reciente de un modus operandi que se define por la cara dura y cuyo primer y único objetivo es el poder”.

Coincidimos con Carlin cuando dice que el viraje al oportunismo se vio venir en 2006, cuando a Ortega, “un declarado ateo en los años revolucionarios, se le dio por aparecer en primera fila en las misas de su antiguo archienemigo, el cardenal Obando”.

“El círculo orwelliano se ha cerrado. El discurso es diferente, y más hipócrita, pero los métodos son los mismos”, añade Carlin, recordando a los cerdos de Orwell que, tras encabezar la rebelión doméstica terminaron cayendo en los mismos usos y abusos de sus amos. “Y mientras el presidente y sus acólitos seenriquecen —añade— Nicaragua sigue siendo el país más pobre de América Latina. El sandinismo de Ortega ha convertido al país en el reino de los cerdos de Orwell, aquel donde ‘todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros’”, concluye el periodista.